Tomar lácteos desnatados mejora el colesterol

La ingesta de leche aporta numerosos beneficios a cualquier edad

Pese a las palabras de Tomás Pascual, presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL), durante el acto de presentación del Libro Blanco de los lácteos, en donde recalcó que los beneficios nutricionales de estos productos son imprescindibles, la realidad es que la ingesta de este alimento en nuestro país desciende cada año. Los últimos datos obtenidos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino así lo reflejan. El consumo medio per cápita de leche líquida durante 2008 fue de 78,05 kilos, lo que representa un descenso con respecto al año anterior del 2,24 por ciento. Asimismo, el consumo de leche entera (25,84 kg) ha experimentado un descenso del 3,08 por ciento, el de la semidesnatada (30,24 kg), un 1,95 por y el consumo de leche desnatada (20,85 kg), ha tenido un ligerísimo incremento del 0,10 por ciento.

Ante estas cifras tan negativas el Libro Blanco se presenta, entre otras cosas, como un manual para desterrar falsos mitos sobre la leche, descubriendo sus ventajas a los consumidores y ayudando a los profesionales a recomendar a sus pacientes, los lácteos que mejor les sientan.

Aporta salud a cada edad

La mala fama que poseen determinados lácteos tiene mucho que ver en esta actitud de los consumidores. Sin embargo, la leche aporta infinidad de aspectos positivos a nuestra salud. No en vano el libro blanco dedica un capítulo entero a los beneficios que aporta a los distintos grupos de edad.

En los niños, por ejemplo, la leche contribuye a adquirir una masa ósea adecuada, lo que puede ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar osteoporosis en la edad adulta. Según se explica en esta guía, el aumento en los escolares de la ingesta de calcio rebaja los niveles de grasa corporal, evitando futuros problema de obesidad. También se ha demostrado que tomar leche a estas edades implica cifras más bajas de colesterol y una mejoría del perfil lipídico.

Los adultos pueden obtener miles de aspectos positivos de este alimento. Informes variados aseguran que reduce el riesgo de padecer hipertensión, disminuye la tensión arterial en personas hipertensas, estabiliza el perfil lipídico y controla el peso corporal. Durante el embarazo y la lactancia el aporte de leche resulta esencial por su alto contenido en calcio, ya que este mineral es fundamental para la formación del esqueleto del feto y, posteriormente, para garantizar la correcta alimentación del bebé.

Por último, para las personas mayores los productos lácteos, al ser alimentos apetecibles, de fácil consumo y masticación, contribuyen a que el anciano satisfaga, sin dificultades, sus requerimientos energéticos. Además, acrecienta la densidad mineral ósea, que en los mayores es menor que a otras edades, y merma los niveles de presión arterial y de colesterol (esto último con el consumo de leche desnatada).

Una bebida recomendable tras hacer deporte

Diversos estudios han puesto de manifiesto que la ingesta de leche desnatada tras la práctica de ejercicio aporta las mismas o mayores ventajas que las bebidas consumidas habitualmente tras realizar alguna actividad deportiva. Según explica Bartolomé Bonet, jefe de la Unidad de Pediatría de la Fundación Hospital de Alarcón, la leche desnatada tiene un alto porcentaje de proteínas de elevado valor biológico, así como de hidratos de carbono, especialmente lactosa, y en cantidades similares a los refrescos hidrocarbonados que generalmente ingieren los atletas tras el ejercicio. Además, la leche también tiene un alto contenido en sales minerales. Estos tres elementos juegan un papel clave en los procesos de recuperación que se llevan dentro del organismo tras hacer deporte de forma intensa.

Las investigaciones han demostrado, por tanto, que tomar este tipo de leche después de hacer ejercicios de musculación favorece la síntesis proteica. Esto se debería a la ingestión de proteínas de alto valor biológico, con una absorción lenta, lo que favorecería un aporte elevado de aminoácidos de gran valor biológico durante un periodo de tiempo prolongado, mayor que el observado con el aporte de otras proteínas. A su vez estos lácteos disminuyen la masa grasa, uno de los objetivos de los deportistas.

La lactosa permite asimismo una recuperación en los niveles de glucógeno muscular similar a la apreciada con las bebidas ricas en hidratos de carbono que se ingieren tras el ejercicio. La leche también posee agua y sales minerales, dos elementos que se pierden con abundancia cuando practicamos deporte. A diferencia de otras sustancias, los desnatados dan lugar a un vaciado gástrico más lento, lo que supone un aporte mantenido de líquidos y sales minerales durante más tiempo.