Harina y lácteos, ¿venenos blancos?

Para la nutrición depurativa, son alimentos que no están diseñados para nuestro organismo. Sin embargo, hay opiniones contrarias.

Hace muchos años las harinas tienen mala prensa y también los lácteos, hasta hay corrientes que pregonan la eliminación del consumo de leche de vaca por ser causante de alergias y otras enfermedades. Pero como en todas las cosas no hay que generalizar que lo que es bueno o malo para un organismo lo sea para todos.

Para la Licenciada Natalia Anton, no hay alimentos buenos o malos, sino que la decisión de optar por alguno en la dieta debe estar justificada en base a los requerimientos diarios que tiene una persona.

«Un adulto o un niño que no hace actividad física, va a aumentar de peso tanto si come pan, como si le damos una barra de cereal. Por eso, debemos informarnos. No todas las harinas son malas, o todas las fuentes de energía como los hidratos de carbono, sino que muchas veces la agotamos sólo en las harinas refinadas», explicó en diálogo con MDZ.

Las harinas blancas o refinadas van perdiendo sus nutrientes mientras más se van blanqueando en el proceso de industrialización.

Harina

Fuente: Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

En esta tabla puedes ver la composición nutricional de la harina integral y de la harina refinada (las cantidades se refieren a 100 gramos de producto). En color rojo se indican los compuestos que la harina integral contiene en cantidades significativamente más altas con respecto a la refinada. Sólo se muestran valores de vitaminas y minerales cuya cantidad es igual o superior al 15% de la cantidad diaria recomendada (CDR) (valor que se muestra entre paréntesis).

El diseño de una dieta equilibrada y rica en fuentes de minerales y vitaminas es una buena forma de no caer en los extremos.

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«Para nosotros los nutricionistas, en la leche, el yogurt y los quesos se encuentran fuentes insustituibles de calcio. Hoy no hay biodisponibilidad de calcio en otros alimentos, porque si bien en las semillas lo encontramos no se logra la absorción necesaria, incluso si la incorporásemos en grandes cantidades», señaló.

Calcio

Fuente: National Institutes of Health.

La especialista en nutrición observó que en la mesa de los argentinos no hay abundancia y variedad de fuentes de energía: «Mucha gente desconoce los beneficios de los panes integrales, e incluso no ingiere el calcio necesario. Por lo contrario, hay exceso de harinas blancas, en el consumo de pizza, empanadas y papas fritas, como de bebidas con azucares y colorantes», advirtió.

Para Anton esta conducta se ve en la población mendocina donde 6 de cada 10 personas tiene problemas de peso.